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Cuba: Estado e Iglesia se entienden

El período izquierdista de la Revolución cubana -repudiado públicamente por Fidel- congeló las relaciones Iglesia-Estado. Entre 1964 y 1981, los obispos y las autoridades no se hablaron.

Al encontrarme con Fidel por primera vez, en 1980, él me hizo la propuesta de intermediar para reiniciar el diálogo. Al año siguiente participé en la reunión de la conferencia episcopal, en Santiago de Cuba, y les expuse la propuesta. Los obispos la acogieron como una señal positiva. Poco después, Fidel los recibió en audiencia.

En 1985, el líder cubano me concedió una larga entrevista sobre la cuestión religiosa, publicada con el título "Fidel y la Religión". El libro causó impacto en la población, cuya religiosidad posee una fuerte raíz sincretista, mezcla de catolicismo y tradiciones de origen africano. Era la primera vez que un dirigente comunista en el poder abordaba el tema de la fe de modo respetuoso e incluso admitiendo que su formación religiosa le había mejorado su carácter. En un país de 11 millones de habitantes, fueron editados 1.3 millón de ejemplares hasta hoy.

En opinión de un obispo cubano, el libro "quitó el miedo a los cristianos y el prejuicio a los comunistas". En 1986, la Iglesia promovió el Encuentro Eclesial Cubano, versión local de un miniconcilio para trazar nuevas directrices pastorales.

El buen entendimento entre la Iglesia y el Estado se vio súbitamente interrumpido por la caída del Muro de Berlín. El cardenal Law, de Boston, al predicar el retiro a los obispos, insistió en que el efecto dominó del fracaso del socialismo no libraría a Cuba y que los obispos, a semejanza del episcopado polaco, deberían constituirse en nuevos Moisés capaces de conducir al pueblo a la democracia...

En enero de 1990 Fidel vino al Brasil a la toma de posesión del presidente Collor. Me encontré con él en Brasília. Insistí en la continuidad del diálogo y, poco después, desembarqué en La Habana para entrevistarme con Jaime Ortega. Fue la primera y única vez que lo vi pesimista. No creía que el gobierno tuviera buenas intenciones. Quizás esperaba para dentro de poco el fin de la Revolución.

Cuba no fue alcanzada por el huracán neoliberal que asoló al Este europeo, y una serie de circunstancias favoreció la visita del papa Juan Pablo II al país en 1998. Fidel me invitó, junto con un grupo de teólogos, entre ellos Leonardo Boff, para asesorarlo en el transcurso de la visita papal. Nos tocaba "descifrar" el lenguaje y los protocolos eclesiásticos.

El éxito del viaje -el papa no condenó al régimen cubano, como quería Bush, y elogió sus conquistas sociales- y la empatía que se originó entre Fidel y Woityla reabrieron los canales del diálogo. Sin embargo Fidel, por razones de salud, se apartó del mando del gobierno en el 2006, que fue asumido por Raúl Castro.

Intensifiqué mis viajes a La Habana para profundizar en la cuestión religiosa con Raúl y con Caridad Diego, jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos (una especie de Ministerio del Culto). Se decidió conmemorar, en marzo pasado, los 25 años del lanzamiento de "Fidel y la Religión". Fueron invitadas todas las denominaciones religiosas presentes en el país. Raúl estuvo presente y lamentó que ningún obispo católico se hubiera aparecido. leer más

El Presidente Funes legalizó el golpe militar en Honduras

El presidente Funes, "ni corto ni perezoso", fue a Washington a recibir esa orden de manera directa del emperador. El Presidente Funes al ver truncada la legalización del Golpe Militar en Honduras, durante la reunión del SICA en Panamá, aprovechó la celebración de la reunión en el país y ante la ausencia del presidente de Nicaragua Daniel Ortega, de manera desleal, y cumpliendo las órdenes del presidente Obama, irrespetó las decisiones de consenso y de unanimidad que se tomaron en la reunión del SICA después del Golpe Militar, sancionando a los golpistas de Honduras y apartándolos del SICA y de la misma OEA.

El presidente Funes -que no sabe lo que es un Golpe Militar- se olvidó de la violación a los derechos humanos y democráticos que los golpistas militares y oligárquicos de Honduras, propiciaron al ex presidente Mel Zelaya y esto lo demostró cuando vino el presidente Zelaya a El Salvador y el presidente Funes no lo recibió, para no quedar mal con la dirigencia del partido ARENA, del PCN y el PDC y que el presidente Obama no le llamara la atención por apoyar a los amigos del presidente Hugo Chávez. Ahora el señor presidente Funes dice que la elección del actual presidente Lobos "es democrática y que la decisión la tomó el pueblo" y como decimos los salvadoreños, "ni por joder" mencionó el exilio que vive el presidente Mel Zelaya y su familia, a quienes la derecha y los golpistas de Honduras junto al presidente Lobo, le siguen violando los derechos humanos y democráticos y fue demostrado en una decisión vergonzosa, donde se reintegra, nuevamente al producto que dejaron los golpistas y que recientemente, el mismo presidente Lobos los acusó de intentar darle un golpe militar.

El presidente Funes que aparenta ser "amigo del presidente Lula de Brasil", también se le olvidó que los dictadores del golpe militar en Honduras, violaron y hostigaron a la Sede de Brasil en Tegucigalpa y permanentemente, impidieron la salida y la entrada a la sede diplomática.
Ahora, la esposa del presidente Mel Zelaya vino a El Salvador y leyó una carta que envío su esposo y en una de sus partes dice: " Escribo a ustedes con el ánimo de conminarles a reconsiderar su intención, de darle otro rumbo a Centroamérica, a partir de la última cumbre del SICA cuando anuncian que incorporan al gobierno de Porfirio Lobo como representante de Honduras, a sabiendas que este no ha restaurado el Estado de Derecho .En este momento, de impunidad, el presidente Zelaya, no puede retornar a Honduras."

Y si esto no fuera poco -para vergüenza- del presidente Funes, en los primeros 6 meses de este año, los "escuadrones de la Muerte" de los golpistas de Roberto Micheletti y Lobo, asesinaron a más de 9 periodistas y una gran cantidad de hondureños pertenecientes al "Frente de Resistencia Nacional", cuyo coordinador es,el ex presidente Mel Zelaya .

Otra parte que me parece penosa, son las respuestas del canciller Hugo Martínez, que no es "Chicha ni limoná" y yo como salvadoreño me apenaría dar respuestas diplomáticas apoyando decisiones tan ilegales, de un presidente de la República que muchos desconocemos, particularmente- por cuestión de principios - el canciller Hugo Martínez debería renunciar de su cargo. El Canciller y usted señor presidente, han legalizado el último Golpe Militar en Honduras y esto lo pone a usted, en ese mismo peligro, tomando en cuenta, que en estos golpes militares, quien los ordena son: La CIA, el pentágono y el presidente de los Estados Unidos y en nuestro caso, todos sabemos, que serán los de siempre, los lacayos de la derecha, y los militares golpistas de siempre, los que podrían estar a las ordenes de la oligarquía de este país y de los Estados Unidos y ojalá, que no le ocurra a usted.

Presidente Funes, el presidente Zelaya sigue en el exilio, al igual que su esposa e hijos, presidente Funes no tenga miedo, ayude a la democracia y no se ponga¡¡¡ A SUS ORDENES MI CAPITAL!!!

¿Quién dijo miedo Mauricio!!!
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